Punto clave en el este del sistema de defensa de Verdún, el Fuerte de Souville - mejor dicho, sus ruinas, se encuentran hoy muy cerca del Memorial de Verdún.

Para el visitante no familiarizado con el aspecto de los fuertes de la zona, es sorprendente no encontrar murallas ni recintos donde se concentren los elementos defensivos/ofensivos. Para visitar las diferentes construcciones es preciso andar, a veces, hasta un kilómetro. La explicación está en que los fuertes de Verdún no son edificios amurallados tras los que se parapetaban los defensores como estamos acostumbrados a ver en nuestros castillos medievales o en las películas del Séptimo de Caballería. Son sistemas de defensa basados en el fuego artillero cruzado. Las "murallas" son de proyectiles. Por eso hoy vemos un observatorio, la torre de un cañón, casamatas, aparentemente desperdigadas por el terreno. En el caso de polvorines, depósitos de intendencia, abrigos para la guarnición, sí se ven edificaciones, pero generalmente están enterradas o semienterradas, por lo que generalmente sólo podemos apreciar las fachadas; el paso al interior está terminantemente prohibido. En estas construcciones llama la atención -muchas veces- el estilo arquitectónico, aparentemente demasiado" artístico" para el uso en combate.

Como puede apreciarse en las imágenes, del fuerte de Souville poco queda. En sus terrenos se encuentra el monumento del León Herido, porque Souville marcó el punto máximo de avance alemán. El fuerte era anticuado y no disponía de piezas modernas de artillería. Pese a todo, fue objeto de violentísimos ataques a partir del 11 de julio de 1916. Ocupados ya Douaumont y Vaux por los alemanes, la toma de Souville habría dejado el camino expedito hacia Verdún. En toda la zona se libraron encarnizados combates, casi a ciegas, entre las nubes de gas y el bombardeo de artillería. Los alemanes consiguieron éxitos relativos en el ala izquierda, pero el ataque lanzado por el Alpen Korps desde Fleury, con gran uso de lanzallamas, consigue abrir una brecha en el frente francés y tomar la Poudrière. El avance alemán por la brecha, verdadera puerta abierta sobre Verdún, es detenido por las cortinas de fuego de artillería ordenadas por el general Duport. La caída de la noche no cesa la actividad, ya que Mangin ordena contratacar con el objetivo de reducir la brecha abierta y retomar Fleury. Dos batallones con el apoyo de 112 piezas de artillería lanzan el ataque. No consiguen nada.

El día 12 de julio, los efectivos alemanes se encuentras apenas a 500 m. de Souville. El fuerte, ya en ruinas, no tenía defensa: su comandante, el teniente coronel Astruc de Saint Germain y sus hombres, de la 10 Compañía del 7 Regimiento, gaseados, heridos, muertos estaban fuera de combate. Un refuerzo de 60 hombres al mando de Kléber Dupuy fue el encargado de mantener la posición.

Por el lado alemán, el 140 Regimiento de Infantería avanza desde Fleury hasta la Capilla de Sainte-Fine, ocupándola. La defensa francesa establece una cortina de fuergo delante de Souville y el comandante alemán, en vez de replegarse y detener el ataque, decide avanzar hacia Souville. A pesar de las bajas, 2 Compañias consiguen instalarse en la trinchera Genty, situada a 250 metros al norte del fuerte. La sección Bayer inicia una salida de reconocimiento que alcanza los fosos del fuerte a las 9 de la mañana.

Una batalla gigantesca, que envolvió y envolverá todavía a miles de hombres, está decidiéndose -en diez minutos- en las superestructuras del fuerte de Souville: 30 alemanes contra 60 franceses. El fuego de tres ametralladoras francesas detiene definitivamente el asalto alemán. Verdún ha sido salvada y las tropas alemanas ya no avanzarán un metro más.